17/11/2018

El barrio porteño de San Telmo es el mercado de arte y antigüedades más grande de América de Sur y la meca de muchos turistas anticuarios del exterior, tanto por la posibilidad de adquirir piezas únicas, ya no disponibles en sus lugares de origen, como po

El barrio porteño de San Telmo es el mercado de arte y antigüedades más grande de América de Sur y la meca de muchos turistas anticuarios del exterior, tanto por la posibilidad de adquirir piezas únicas, ya no disponibles en sus lugares de origen, como por los precios accesibles con el actual cuadro cambiario.

Con unos 500 anticuarios en un radio de un kilómetro, el principal barrio histórico de la Ciudad de Buenos Aires es un virtual museo de puertas abiertas con sus obras a la venta.

En este barrio, vecinos y turistas pueden encontrar “piezas exquisitas, importadas por nuestros antepasados, durante los siglos XVIII y XIX”, señaló Norberto Medrano, presidente de la Asociación de Anticuarios y Amigos de San Telmo.

Esto se dio “gracias a una gran inmigración proveniente de Europa Central y Oriental, responsable de influir en los gustos y la cultura general de nuestro país”, acotó.

El experto mencionó las vajilla inglesa, francesa y alemana; las arañas de la antigua Checoslovaquia; sillas americanas y muebles italianos, que “hablan de una época de oro donde se traía todo de Europa”.

Además de disfrutar del espíritu de un barrio netamente arrabalero, con espectáculos de música y danza de tango al aire libre, visitar antiguas casonas devenidas en galerías y ver también otras semiderruidas que conservan el ambiente de conventillo, el visitante encuentra cientos de locales que conservan el arte antiguo en sus vitrinas abiertas.

Allí puede encontrar objetos de arte para la decoración y coleccionistas en un reducido radio el corazón del Casco Histórico porteño, convertido en una fuente de provisión de buscadores de tesoros de todo el mundo, de decoradores y directores de arte que ambientan escenografías e interiores para películas y obras de teatro.

El presidente de la Asociación de Anticuarios y Amigos de San Telmo, aseguró a Télam que en el rubro antigüedades, “San Telmo se convirtió en una marca registrada en el mundo”.

El barrio se posicionó de esa manera a partir de la década del 70, cuando concentró a anticuarios de todas partes de la ciudad.

Ya en ese época, dijo Medrano, “en cualquier ciudad importante, como Londres, Milan, París, Viena, cuando se hablaba de San Telmo sabían que estaban hablando de un gran centro de antigüedades”.

Sobre el turista de anticuarios que visita el barrio, dijo que actualmente es bastante variado, aunque en años anteriores en la ‘belle epoque’ era extranjero, fundamentalemnte norteamericano”.